A la costa y el costo
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—¿Has leído su última novela? —le preguntan,
refiriéndose a un autor famoso —¡Que musicalidad,
que ritmo, que riqueza de voces! ¡Es un verdadero
oratorio!
—Que lo cante —responde Luder.
Esta ella allá
De pechos turgentes
Expuestos al sol del verano
Ni temprano ni tarde
En esa hora donde la gloria de las tetas tapizan los modales de la ciudad costera
Le compro un helado y se lo ofrezco
Solo para q me de pelota y se paso tal vez se gotee sobre su balcón al sol
Se pinte una linea q caiga hasta donde perderse en los transfondos de su cuerpo
Ahi cuando los pajaros vuelven a cantar cercanos al puerto y la proxima noche
Ya bañada de luz de luna y agua
Con esa brisa fresca tan de acá
De repente!
Nada pasa de repente
Pum! me mira
Me clava sus ojos en los ojos más mios q de ella
Allá sentada
Las rodillas juntas
Con mi helado en la mano
Ahora más bien de ella
Yo caliente especulo con su cachete derecho
El q me va a dar porque fui bueno y apenas educado
Prisionero de ella desde allá en la costa
En la remota ciudad costera
Donde ni se su nombre y para q lo quiero?
Con su mano busca mi parte saliente
me digo algo
q no me entiendo
y ficho la linea del horizonte
Torcido por la ingesta de alcohol claramente
Torcido tambien yo
q trastabíllo y caigo
de trompa
al suelo de arena
Desde el suelo arenado oigo
q me pregunta
sobre un autor de moda o famoso
no se
muy bien
solo
se algo
q no me sirve
para nada
me sonrie
y la noche de hace del más copado día
sin joder.
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