amor
Si ves a un ser humano de cualquier raza y forma y color
repartir una comida nutricia nutritiva y rica Frente
a los ojos no solo de uno o una y por aquello de ver
un rapto de avaricia sensible te toma todo el cuerpo o
el alma y te juega una mala pasada y queres dañar o
lastimar tambien por creer perfecta a esa entidad humana
q da q se da q brinda y claro no podes pensar ni dejar de ver
el mago de galera rota te escribe: cerrá los ojos! pensa en un numero de 3 a 0. Nada menos de eso va a ser tu compañia
de vida si no piensas
sino con los pies
como hasta
ahora
Werther
es capturado por esta imagen: Carlota corta rebanadas de pan y las
distribuye a sus hermanos y hermanas. Carlota es un pastel, y ese pastel
se reparte: a cada uno su tajada: no soy el único —en nada soy el
único, tengo hermanos, hermanas, debo compartir, debo inclinarme ante el
reparto: ¿las diosas del Destino no son también las diosas del Reparto,
las Parcas (de las que la última es la Muda, la Muerte)? Además, si no
acepto la partición del ser amado niego su perfección, puesto que
pertenece a la perfección de repartirse: Melite se reparte porque ella
es perfecta, e Hiperión sufre por ello: «Mi tristeza verdaderamente
carecía de límites. Fue preciso que me alejara». Así, sufro, dos veces:
por el reparto mismo, y por mi impotencia para soportar su nobleza.
Hölderlin
«Cuando amo, soy muy exclusivo», dice
Freud (que se tomará aquí por arquetipo de la normalidad). Ser celoso es
algo propio. Rechazar los celos («ser perfecto») es pues transgredir
Fragmentos de un discurso amoroso: los celos según Roland Barthes
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