... y entonces vi como se ennegrecía el horizonte
... y entonces vi como se ennegrecía el horizonte. Primero las plantas, la totalidad de la vegetación perdía brillo; se iba opacando su espectro de luz. Después, en breve, los animales se silenciaban. Llegaban a un mutismo cadavérico. ... y por fin, nosotros. Los pretendidamente humanos.
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