Vano / HILLEL (el derecho a elegir)
el oriental te, y me, parece misterioso, nada, es como el agua de mi infancia, allá, en mis años acuosos, cuando vos solo eras un peñasco en un aljibe de antes de la revolucione. Mi negro, ni chinito, ni amor; el pedacito de comido que me quedó sin digerir entre mis colmillos y mi glotis.
Quisiera ser judía , y , hablar con esa gente. Poder elegir y dejar de molestar por tanto exilio sin darte nada.
Lo veo clavándome las rayas de sus ojos negros sobre mi cuerpo húmedo, y eso, que todavia abrazo el calor entre mis muslos
abajo de mis medias.
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