venganza venganza
En tanga comprometida. Ahí,
en los reductos casi
olvidados,
triste esta: El capullo.
Su abandono y dejadez. Y
no va
a llorar las piedras; todo
el peso del mundo. No.
Va a cambiar su postura.
Se cepillará con parsimonia
el cabello.
Va a sonreír el recuerdo
de "esa" persona.
De esa "cosa grandota" o
monstruosa que añora; de
ese mal, deseado, de
aquel importunado flagelo.
Como rica que era. Y,
ya, no.
Va, vas,
a desear perderte.
Perderte y no encontrarte
en ninguna excusa.
Lastimarte
con esmero.
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